martes 21 de julio de 2009

La Biblia es para los católicos

Os ofrezco un texto de Mary Elizabeth Sperry, publicado en la página de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos acerca de la lectura de la Biblia que me parece de suma importancia y de aplastante actualidad. Espero que este artículo nos ayude a todos aquellos que entremos en el Blog a leer y amar más la Palabra de Dios.

La Biblia nos rodea. La gente oye las lecturas de la Sagrada Escritura en la iglesia. Tenemos leyes que toman su nombre de la historia del “buen samaritano” (Lucas 10), damos la bienvenida a casa al “hijo pródigo” (Lucas 15) y buscamos la “Tierra Prometida” (Éxodo 3, Hebreos 11). Algunos pasajes bíblicos se han convertido en refranes y expresiones populares, tales como “Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos” (Mateo 7, 12), “No robarás” (Éxodo 20, 15), “Amad a vuestros enemigos” (Mateo 22, 39).

El católico de hoy está llamado a una lectura inteligente y espiritual de la Biblia.

A continuación se ofrecen diez sugerencias para una lectura fructífera de la Sagrada Escritura.

1. Leer la Biblia sí es para los católicos. La Iglesia alienta a los católicos a que hagan la lectura de la Biblia parte de su vida diaria de oración. Al leer estas palabras inspiradas, las personas profundizan en su relación con Dios y llegan a entender su lugar en la comunidad de aquellos que Dios ha llamado para sí.

2. Orar al principio y al final. Leer la Biblia no es como leer una novela o un libro de historia. Deberíamos comenzar con una oración pidiendo al Espíritu Santo que abra nuestro corazón y nuestra mente a la Palabra de Dios. La lectura de la Sagrada Escritura debería terminar también con una oración para que esta Palabra dé fruto en nuestra vida, ayudándonos a ser personas más santas y más fieles.

3. ¡Entérese de toda la historia! Al escoger una Biblia, busque una edición católica. La edición católica incluye la lista completa de los libros que la Iglesia considera sagrados, así como introducciones y notas para comprender el texto. La edición católica incluye una nota de imprimatur en el reverso de la página del título. El imprimatur indica que el libro está libre de errores doctrinales según la enseñanza católica.

4. La Biblia no es un libro; es una biblioteca. La Biblia es una colección de 73 libros escritos en el curso de muchos siglos. Los libros incluyen historia de los reyes, profecías, poesía, cartas que retan a nuevas comunidades de creyentes en dificultades, y relatos de la predicación y la pasión de Jesús transmitida por parte de los creyentes. El conocimiento del género literario del libro que se está leyendo le ayudará a entender las herramientas literarias que usa el autor y el significado que éste trata de transmitir.

5. Sepa qué es la Biblia —y también lo que no es. La Biblia es el relato de la relación de Dios con el pueblo que Él ha escogido para sí. No está escrita para ser leída como un libro de historia, ni de ciencia, ni como un manifiesto político. En la Biblia, Dios nos enseña aquellas verdades que necesitamos para el bien de nuestra salvación.

6. La suma es mayor que las partes. Lea la Biblia en su contexto. Lo que sucede antes y después—incluso en otros libros—nos ayuda a entender el verdadero significado del texto.

7. Lo antiguo tiene relación con lo nuevo. El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento se iluminan el uno al otro. Aunque leamos el Antiguo Testamento a la luz de la muerte y resurrección de Cristo, éste tiene también su valor propio. Juntos, estos testamentos nos ayudan a entender el plan de Dios para la humanidad.

8. No están leyendo solos. Al leer y reflexionar sobre la Sagrada Escritura, los católicos se unen a aquellos hombres y mujeres fieles que han tomado en serio la Palabra de Dios y la han puesto en práctica en su vida. Leemos la Biblia en la tradición de la Iglesia para beneficiarnos de la santidad y sabiduría de todos los fieles..

9. ¿Qué me está diciendo Dios? La Biblia no se dirige sólo a gente que murió hace mucho tiempo en un lugar lejano. También se dirige a cada uno de nosotros en sus propias circunstancias. Cuando leemos, debemos entender lo que dice el texto y cómo han entendido los fieles su significado en el pasado. A la luz de este entendimiento, entonces nos preguntamos: ¿qué me dice Dios a mí?

10. Leer no es suficiente. Si la Sagrada Escritura se queda sólo en palabras en una página, nuestra tarea no ha terminado. Necesitamos meditar sobre el mensaje y ponerlo en práctica en nuestra vida. Sólo entonces puede la palabra ser “viva y eficaz” (Hebreos 4:12).

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Mary Elizabeth Sperry is Associate Director for Utilization of the New American Bible.

domingo 3 de mayo de 2009

Encuentros con el Apóstol Pablo

Queridos Bloggeros: Antes que nada disculpadme por la falta de comunicación en estos meses, pero algunas de las actividades externas y otras circunstancias me han impedido estar en contacto con vosotros. Intentaré ponerme al día y lo primero será comentaros y mostraros por medio de algún reportaje fotográfico algunas de las actividades que hemos desarrollado. Espero que os guste. Después continuaremos con la publicación de las catequesis del Santo Padre, Benedicto XVI, sobe san Pablo. Un abrazote para todos.">

SEMANA BÍBLICA EN SAN VALENTÍN Y SAN CASIMIRO

Un gran acontecimiento, se disponían a vivir los feligreses de la Parroquia de San Valentín y San Casimiro de Vicalvaro (Madrid) el día 22 de febrero, se depositaron las reliquias de san Valentín en el altar mayor del Templo Parroquial.

Quisieron prepararse bien, lo mejor posible. Y, dentro del o Paulino, con quien mejor que con san Pablo. Durante una semana estuvimos compartiendo, los Paulinos y las Paulinas, actividades diversas con ellos.

Del lunes 16 al viernes 20, una exposición bíblica sobre san Pablo, que fue visitada por alrededor de unas 200 personas, entre los chicos de catequesis y los adultos.

Desde el mismo lunes hasta el jueves 19, a las 20:30 se compartía la Palabra con la celebración de la Lectio Divina en la que participaban una veintena de personas, las cuales mostraron un vivo interés por seguir reuniéndose y compartiendo esta actividad.

El 18 llegó el Triduo dedicado a san Pablo, predicado por los miembros del Equipo de Pastoral Vocacional y Formación.

Durante el fin de semana, se dio cancha no sólo al aspecto religioso, sino también al lúdico y festivo, abriéndose este período con el pregón de las fiestas a cargo del Cl. Mario Herrera Ramírez del Equipo de Pastoral de la Sociedad de San pablo

Concluyeron los actos con la concelebración eucarística al aire libre junto al templo de san Valentín, realizándose posteriormente la procesión y traslado de las reliquias al templo Parroquial donde fueron depositadas bajo el altar mayor.

Se concluyó con una comida fraterna y la proyección de la película Pablo, el apóstol misionero.

Queremos agradecer a D. Jesús, el párroco y todos los feligreses de la Parroquia su acogida, su amabilidad, su cariño y toda la colaboración que nos prestaron a la Familia Paulina durante todo el tiempo que compartimos con ellos.



GRUPO DE LECTURA ORANTE DE LA PALABRA (VICALVARO)
Han nacido de la Semana de preparación para el depósito de las reliquias de san Valentín en la Parroquia de San Valentín y San Casimiro. Querían seguir pr
ofundizando en la Palabra de Dios de la mano del Apóstol Pablo. El Equipo de Pastoral y Formación de la Sociedad de San Pablo no quería dejarles solos, después de haber eztado reuniéndose con ellos durante varisos días. Por lo cual se decidieron a realizar un calendario. Y, a partir de entonces, se están reuniéndo una vez al mes para formarse y orar con las cartas de san Pablo. Los próximos encuentros serán el 5 de mayo y el 3 de junio. Esperamos a todos aquellos que se quieran acercar.



EXPOSICIÓN BÍBLICA SOBRE SAN PABLO EN TALAVERA DE LA REINA (TOLEDO)

El día 5 de marzo, por iniciativa del Grupo de Cooperadores Paulinos de Madrid y más concretamente de nuestro Cooperador Guillermo, compartimos toda la jornada con los alumnos de la ESO del Colegio Santa María del Prado, perteneciente a los Hermanos Maristas de Talavera de la Reina.

Alrededor de unos 300 jóvenes visitaron la exposición sobre el apóstol Pablo y compartieron un buen rato de encuentro con los miembros del Equipo de Pastoral Vocacional y Formación, durante el cual pudieron también aclarar sus dudas y exponer sus inquietudes acerca del Apóstol de las Gentes.

Por la tarde, les tocó el turno a los padres, profesores y Hermanos Maristas. En un ambiente verdaderamente distendido, cercano y fraterno pudimos dialogar acerca de Pablo, comunicador del evangelio y de ese modo conocer mejor la figura del Apóstol.

Agradecemos a Guillermo la buena preparación del Encuentro; a los Hermanos Maristas su acogida verdaderamente fraterna; a D. Ángel su cercanía y el maravilloso reportaje fotográfico que realizó, y a todo el personal docente de la ESO su acogida y disponibilidad durante toda la jornada.

































JORNADAS BÍBLICAS SOBRE SAN PABLO EN BENICARLÓ (CASTELLÓN)

Durante el novenario dedicado al Stmo. Cristo del Mar (27 de marzo-4 de abril) tuvimos la oportunidad de compartir con los benicarlandos unos días maravillosos de encuentro, en los que pudimos participar en dicho evento, que dedicaron a san Pablo con motivo del Año Paulino.

Casi todo el pueblo participó en alguna de las actividades programadas para esos días. Por la mañana, la celebración eucarística y después la visita a la exposición sobre san Pablo; por la tarde catequesis con los más pequeños, con los jóvenes o con los adultos; y por la noche el «sermón» en el novenario dedicado al Cristo del Mar.

Jamás hemos visto una iglesia tan abarrotada: alrededor de unos 700 feligreses acudían al «sermón». Y, por la mañana, para la celebración eucarística, la iglesia de san Bartolomé se llenaba.

En el Novenario al Cristo del Mar participaron, además de los Paulinos: D. Damián Iguacen, Obispo Emérito de Tenerife; D. Vicente Mundina, de los Hijos de la Sagrada Familia de san José Manyanet; D. José Luis Arín Roig, Vicario General de la Diócesis de Tortosa; D. Lluis Martínez i Sistach, Cardenal-Arzobispo de Barcelona, y D. Javier Salinas Viñals, Obispo de Tortosa.

Cabe destacar la gran acogida y cercanía demostrada por los benicarlandos, y no digamos por parte de nuestros queridos amigos Mosén Carlos y Mosén Joan.

Un agradecimiento especial también a las Madres del Monasterio de la Purísima Concepción, pertene-cientes a las Concepcionistas Franciscanas, que cada día nos alentaban con sus palabras y nos acompañaban con sus oraciones, además de habernos hospedado en unas dependencias anexas al Monasterio.

El broche de oro lo puso Rogelio Cabado con un concierto en el que ante unas 200 personas presentó su último disco Pablo vive hoy.

domingo 1 de marzo de 2009

CATEQUESIS SOBRE SAN PABLO (2) - BENEDICTO XVI

La vida de san Pablo antes y después de Damasco

Queridos hermanos y hermanas:

En la última catequesis antes de las vacaciones —hace dos meses, a inicios de julio— comencé una nueva serie temática con ocasión del Año paulino, considerando el mundo en el que vivió san Pablo. Hoy voy a retomar y continuar la reflexión sobre el Apóstol de los gentiles, presentando una breve biografía. Dado que dedicaremos el próximo miércoles al acontecimiento extraordinario que se verificó en el camino de Damasco, la conversión de san Pablo, viraje fundamental en su existencia tras el encuentro con Cristo, hoy repasaremos brevemente el conjunto de su vida.

Los datos biográficos de san Pablo se encuentran respectivamente en la carta a Filemón, en la que se declara "anciano" —presbýtes— (Flm 9), y en los Hechos de los Apóstoles, que en el momento de la lapidación de Esteban dice que era "joven" —neanías— (Hch 7, 58). Evidentemente, ambas designaciones son genéricas, pero, según los cálculos antiguos, se llamaba "joven" al hombre que tenía unos treinta años, mientras que se le llamaba "anciano" cuando llegaba a los sesenta. En términos absolutos, la fecha de nacimiento de san Pablo depende en gran parte de la fecha en que fue escrita la carta a Filemón. Tradicionalmente su redacción se sitúa durante su encarcelamiento en Roma, a mediados de los años 60. San Pablo habría nacido el año 8; por tanto, tenía más o menos sesenta años, mientras que en el momento de la lapidación de Esteban tenía treinta. Esta debería de ser la cronología exacta. Y el Año paulino que estamos celebrando sigue precisamente esta cronología. Ha sido escogido el año 2008 pensando en que nació más o menos en el año 8.

En cualquier caso, nació en Tarso de Cilicia (cf. Hch 22, 3). Esa ciudad era capital administrativa de la región y en el año 51 antes de Cristo había tenido como procónsul nada menos que a Marco Tulio Cicerón, mientras que diez años después, en el año 41, Tarso había sido el lugar del primer encuentro entre Marco Antonio y Cleopatra. San Pablo, judío de la diáspora, hablaba griego a pesar de que tenía un nombre de origen latino, derivado por asonancia del original hebreo Saúl/Saulo, y gozaba de la ciudadanía romana (cf. Hch 22, 25-28). Así, san Pablo está en la frontera de tres culturas diversas —romana, griega y judía— y quizá también por este motivo estaba predispuesto a fecundas aperturas universalistas, a una mediación entre las culturas, a una verdadera universalidad. También aprendió un trabajo manual, quizá heredado de su padre, que consistía en el oficio de "fabricar tiendas" —skenopoiòs— (Hch 18, 3), lo cual probablemente equivalía a trabajar la lana ruda de cabra o la fibra de lino para hacer esteras o tiendas (cf. Hch 20, 33-35).

Hacia los doce o trece años, la edad en la que un muchacho judío se convierte en bar mitzvà ("hijo del precepto"), san Pablo dejó Tarso y se trasladó a Jerusalén para ser educado a los pies del rabí Gamaliel el Viejo, nieto del gran rabí Hillel, según las normas más rígidas del fariseísmo, adquiriendo un gran celo por la Torá mosaica (cf. Ga 1, 14; Flp 3, 5-6; Hch 22, 3; 23, 6; 26, 5).
Por esta ortodoxia profunda, que aprendió en la escuela de Hillel, en Jerusalén, consideró que el nuevo movimiento que se inspiraba en Jesús de Nazaret constituía un peligro, una amenaza para la identidad judía, para la auténtica ortodoxia de los padres. Esto explica el hecho de que haya "perseguido encarnizadamente a la Iglesia de Dios", como lo admitirá en tres ocasiones en sus cartas (1 Co 15, 9; Ga 1, 13; Flp 3, 6). Aunque no es fácil imaginar concretamente en qué consistió esta persecución, desde luego tuvo una actitud de intolerancia. Aquí se sitúa el acontecimiento de Damasco, sobre el que hablaremos en la próxima catequesis. Lo cierto es que, a partir de entonces, su vida cambió y se convirtió en un apóstol incansable del Evangelio. De hecho, san Pablo pasó a la historia más por lo que hizo como cristiano, y como apóstol, que como fariseo. Tradicionalmente se divide su actividad apostólica de acuerdo con los tres viajes misioneros, a los que se añadió el cuarto a Roma como prisionero. Todos los narra san Lucas en los Hechos de los Apóstoles. Sin embargo, al hablar de los tres viajes misioneros, hay que distinguir el primero de los otros dos.

En efecto, en el primero (cf. Hch 13-14), san Pablo no tuvo la responsabilidad directa, pues fue encomendada al chipriota Bernabé. Juntos partieron de Antioquía del Orontes, enviados por esa Iglesia (cf. Hch 13, 1-3), y después de zarpar del puerto de Seleucia, en la costa siria, atravesaron la isla de Chipre, desde Salamina a Pafos; desde allí llegaron a las costas del sur de Anatolia, hoy Turquía, pasando por las ciudades de Atalía, Perge de Panfilia, Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra y Derbe, desde donde regresaron al punto de partida. Había nacido así la Iglesia de los pueblos, la Iglesia de los paganos.

Mientras tanto, sobre todo en Jerusalén, había surgido una fuerte discusión sobre si estos cristianos procedentes del paganismo estaban obligados a entrar también en la vida y en la ley de Israel (varias normas y prescripciones que separaban a Israel del resto del mundo) para participar realmente en las promesas de los profetas y para entrar efectivamente en la herencia de Israel. A fin de resolver este problema fundamental para el nacimiento de la Iglesia futura se reunió en Jerusalén el así llamado Concilio de los Apóstoles para tomar una decisión sobre este problema del que dependía el nacimiento efectivo de una Iglesia universal. Se decidió que no había que imponer a los paganos convertidos el cumplimiento de la ley de Moisés (cf. Hch 15, 6-30); es decir, que no estaban obligados a respetar las normas del judaísmo. Lo único necesario era ser de Cristo, vivir con Cristo y según sus palabras. De este modo, siendo de Cristo, eran también de Abraham, de Dios, y participaban en todas las promesas.

Tras este acontecimiento decisivo, san Pablo se separó de Bernabé, escogió a Silas y comenzó el segundo viaje misionero (cf. Hch 15,36-18,22). Después de recorrer Siria y Cilicia, volvió a ver la ciudad de Listra, donde tomó consigo a Timoteo (personalidad muy importante de la Iglesia naciente, hijo de una judía y de un pagano), e hizo que se circuncidara. Atravesó la Anatolia central y llegó a la ciudad de Tróade, en la costa norte del Mar Egeo. Allí tuvo lugar un nuevo acontecimiento importante: en sueños vio a un macedonio en la otra parte del mar, es decir en Europa, que le decía: "¡Ven a ayudarnos!". Era la Europa futura que le pedía ayuda, la luz del Evangelio. Movido por esta visión, entró en Europa. Zarpó hacia Macedonia, entrando así en Europa. Tras desembarcar en Neápoles, llegó a Filipos, donde fundó una hermosa comunidad; luego pasó a Tesalónica y, dejando esta ciudad a causa de las dificultades que le provocaron los judíos, pasó por Berea y llegó a Atenas.

En esta capital de la antigua cultura griega predicó, primero en el Ágora y después en el Areópago, a los paganos y a los griegos. Y el discurso del Areópago, narrado en los Hechos de los Apóstoles, es un modelo sobre cómo traducir el Evangelio en cultura griega, cómo dar a entender a los griegos que este Dios de los cristianos, de los judíos, no era un Dios extranjero a su cultura sino el Dios desconocido que esperaban, la verdadera respuesta a las preguntas más profundas de su cultura.

Seguidamente, desde Atenas se dirigió a Corinto, donde permaneció un año y medio. Y aquí tenemos un acontecimiento cronológicamente muy seguro, el más seguro de toda su biografía, pues durante esa primera estancia en Corinto tuvo que comparecer ante el gobernador de la provincia senatorial de Acaya, el procónsul Galión, acusado de un culto ilegítimo. Sobre este Galión y el tiempo que pasó en Corinto existe una antigua inscripción, encontrada en Delfos, donde se dice que era procónsul de Corinto entre los años 51 y 53. Por tanto, aquí tenemos una fecha totalmente segura. La estancia de san Pablo en Corinto tuvo lugar en esos años. Por consiguiente, podemos suponer que llegó más o menos en el año 50 y que permaneció hasta el año 52. Desde Corinto, pasando por Cencres, puerto oriental de la ciudad, se dirigió hacia Palestina, llegando a Cesarea Marítima, desde donde subió a Jerusalén para regresar después a Antioquía del Orontes.

El tercer viaje misionero (cf. Hch 18, 23-21,16) comenzó como siempre en Antioquía, que se había convertido en el punto de origen de la Iglesia de los paganos, de la misión a los paganos, y era el lugar en el que nació el término "cristianos". Como nos dice san Lucas, allí por primera vez los seguidores de Jesús fueron llamados "cristianos". Desde allí san Pablo se fue directamente a Éfeso, capital de la provincia de Asia, donde permaneció dos años, desempeñando un ministerio que tuvo fecundos resultados en la región. Desde Éfeso escribió las cartas a los Tesalonicenses y a los Corintios. Sin embargo, la población de la ciudad fue instigada contra él por los plateros locales, cuyos ingresos disminuían a causa de la reducción del culto a Artemisia (el templo dedicado a ella en Éfeso, el Artemision, era una de las siete maravillas del mundo antiguo); por eso, san Pablo tuvo que huir hacia el norte. Volvió a atravesar Macedonia, descendió de nuevo a Grecia, probablemente a Corinto, permaneciendo allí tres meses y escribiendo la famosa Carta a los Romanos.

Desde allí volvió sobre sus pasos: regresó a Macedonia, llegó en barco a Tróade y, después, tocando apenas las islas de Mitilene, Quíos y Samos, llegó a Mileto, donde pronunció un importante discurso a los ancianos de la Iglesia de Éfeso, ofreciendo un retrato del auténtico pastor de la Iglesia (cf. Hch 20). Desde allí volvió a zapar en un barco de vela hacia Tiro; llegó a Cesarea Marítima y subió una vez más a Jerusalén. Allí fue arrestado a causa de un malentendido: algunos judíos habían confundido con paganos a otros judíos de origen griego, introducidos por san Pablo en el área del templo reservada a los israelitas. La condena a muerte, prevista en estos casos, se le evitó gracias a la intervención del tribuno romano de guardia en el área del templo (cf. Hch 21, 27-36); esto tuvo lugar mientras en Judea era procurador imperial Antonio Félix. Tras un período en la cárcel (sobre cuya duración no hay acuerdo), dado que, por ser ciudadano romano, había apelado al César (que entonces era Nerón), el procurador sucesivo, Porcio Festo, lo envió a Roma con una custodia militar.

El viaje a Roma tocó las islas mediterráneas de Creta y Malta, y después las ciudades de Siracusa, Reggio Calabria y Pozzuoli. Los cristianos de Roma salieron a recibirle en la vía Apia hasta el Foro de Apio (a unos 70 kilómetros al sur de la capital) y otros hasta las Tres Tabernas (a unos 40 kilómetros). En Roma tuvo un encuentro con los delegados de la comunidad judía, a quienes explicó que llevaba sus cadenas por "la esperanza de Israel" (cf. Hch 28, 20). Pero la narración de san Lucas concluye mencionando los dos años que pasó en Roma bajo una blanda custodia militar, sin mencionar ni una sentencia de César (Nerón) ni mucho menos la muerte del acusado.

Tradiciones sucesivas hablan de que fue liberado, de que emprendió un viaje misionero a España, así como de un sucesivo periplo por Oriente, en particular por Creta, Éfeso y Nicópolis, en Epiro. Entre las hipótesis, se conjetura un nuevo arresto y un segundo período de encarcelamiento en Roma (donde habría escrito las tres cartas llamadas pastorales, es decir, las dos enviadas a Timoteo y la dirigida a Tito) con un segundo proceso, que le resultó desfavorable. Sin embargo, una serie de motivos lleva a muchos estudiosos de san Pablo a concluir la biografía del apóstol con la narración de san Lucas en los Hechos de los Apóstoles.

Sobre su martirio volveremos a hablar más adelante en el ciclo de nuestras catequesis. Por ahora, en este breve elenco de los viajes de san Pablo, es suficiente tener en cuenta que se dedicó al anuncio del Evangelio sin ahorrar energías, afrontando una serie de duras pruebas, que él mismo enumera en la segunda carta a los Corintios (cf. 2 Co 11, 21-28). Por lo demás, él mismo escribe: "Todo esto lo hago por el Evangelio" (1 Co 9, 23), ejerciendo con total generosidad lo que él llama "la preocupación por todas las Iglesias" (2 Co 11, 28). Su compromiso sólo se explica con un alma verdaderamente fascinada por la luz del Evangelio, enamorada de Cristo, un alma sostenida por una convicción profunda: es necesario llevar al mundo la luz de Cristo, anunciar el Evangelio a todos.

Me parece que la conclusión de esta breve reseña de los viajes de san Pablo puede ser: ver su pasión por el Evangelio, intuir así la grandeza, la hermosura, es más, la necesidad profunda del Evangelio para todos nosotros. Oremos para que el Señor, que hizo ver su luz a san Pablo, que le hizo escuchar su palabra, que tocó su corazón íntimamente, nos haga ver también a nosotros su luz, a fin de que también nuestro corazón quede tocado por su Palabra y así también nosotros podamos dar al mundo de hoy, que tiene sed de ellas, la luz del Evangelio y la verdad de Cristo.